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Añoranza

Recuerdo el viejo Roncero engalanado, lleno de cosas extrañas, doradas, rojas, amarillas.
Rebosante de lazos de Escocia, bombones y margaritas.

Recuerdo el casco antiguo enhiesto, con sus luces blanquecinas, digno de un escenario de Don Juanes y novicias.

Sus imponentes caserones, sus calles y sus balcones.
Su suelo empedrado y gris de adoquines antiguos.
Las risas de los niños y el lucir de los comercios, ¡qué buena ropa, qué telas, qué señorío, qué sombreros, qué guantes, qué abrigos, qué anillos!

Las joyerías lucían en sus escaparates piedras preciosas, cajitas con cintas y mucho papel de brillo.

Recuerdo una Zamora viva, llena de padres y niños.
¿Dónde ha ido todo aquello? Hoy es polvo y es vacío.
¿Dónde han ido mis amigos, dónde Caballo Negro, dónde El Cash y sus sonidos?

Viriato la mira y mira, Viriato la está mirando y las palomas se posan en su brazo levantado.

Ya no luce su hermosura, ahora es vieja. Ha perdido su elegancia, su caminar ondulante, viste de negro luto, ya sólo cuenta las horas para poder bajar la cuesta y mirar a sus difuntos.

Camino

Camino y camino por esta ciudad.  Esperando encontrarte una tarde de estas. Me mira una farola casi por caridad. Manchando la noche con tint...