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Decepción



Eres el cincel que acabó de esculpir mi corazón de obsidiana.

El último en salir, en apagar la luz, en cerrar la ventana. 

El ángulo agudo que se convirtió en obtuso, la falta de ortografía en la primera palabra.

Un verbo mal conjugado, un poliedro sin caras. 

El viejo zorro y su bar

Un triste vaso de whisky que baila piripi, bajo un retrato de Marilyn, con pintura de labios en el borde.

Una luz amarilla colgada de un techo, con una polilla, que pinta en la silla una sombra torpe.

Un sombrero sucio, color caramelo, que pende sin dueño entre dos escaleras, sin duda se esconde. 

Un beso olvidado en un año de antaño, que no dice nada, que ya no hay palabras, que tiembla de miedo, inmisericorde. 

Una puta triste de ropa raída, con la falda caída, que fuma un cigarro encima del vaso y escucha un acorde. 

Una lágrima suelta que cae, que forma silueta, en una pirueta con el bar en desorden. 

Un billete viejo, arrugado, con color añejo, se muestra impasible, no sabe que es imprescindible en ese mundo sin orden. 

Un viejo zorro que dice que todo se paga, la cruz y la cara, la vida y la muerte, hasta la poca suerte, que todo tiene su precio aunque nada mejore. 

Y el viejo bar languidece, espera su cierre con el viejo billete. El zorro y su porro, el sombrero y el beso, la puta y su sombra, Marilyn y su whisky, la polilla y su silla y la luz amarilla se apagan y mueren. 




Camino

Camino y camino por esta ciudad.  Esperando encontrarte una tarde de estas. Me mira una farola casi por caridad. Manchando la noche con tint...