Esperando encontrarte una tarde de estas.
Me mira una farola casi por caridad.
Manchando la noche con tintes de fresa.
El verano pasó y me dejaste tu adiós.
Con manchas de café encima de la mesa.
Te vi un par de veces, se me fue el corazón.
Y en mi cara sólo un poco de sorpresa.
Te volviste a mirarme desde la misma esquina.
Y mi boca apagó una flor con tu nombre.
Desde entonces, mi amor, tú sabor no termina.
Es café, es carbón, o sólo es tu sombra.
Que se me atragantó como aquella espina.
El verano pasó y me dejaste tu adiós.
Con manchas de café encima de la mesa.
Te vi un par de veces, se me fue el corazón.
Y en mi cara sólo un poco de sorpresa.
Camino y camino por esta ciudad.
Ya no espero encontrarte, tiempo de silencio.
Ahora sé que nada nunca fue tan real.
Qué también en tu alma rugía el incendio.
Lágrimas negras resbalan por el metal.
De una copa que estaba muy sola en el medio.
El verano pasó y me dijiste adiós.
Con manchas de café encima de la mesa.
Te vi un par de veces, se me fue el corazón.
Y en mi cara sólo un poco de tristeza.